En la mayoría de las bodas compensa el mismo proveedor, y el motivo no es el precio ni la comodidad de escribir a una sola persona: es que foto y vídeo son dos lecturas del mismo día. Si las hacen dos equipos que no se conocen, salen dos versiones distintas de la misma boda.
Qué pasa de verdad cuando van por separado
No es una cuestión de organización. Es la diferencia entre un reportaje con un solo criterio y dos proveedores que no se conocen estorbándose en el mismo pasillo.
- Se pisan en los momentos que no se repiten. La entrada, el primer beso, el baile. Los dos quieren el mismo ángulo y solo hay uno bueno. Uno de los dos acaba grabando la nuca del otro.
- El color no coincide. Cada uno etalona con su gusto. Abres las fotos y son cálidas; abres la película y es fría. Son la misma boda y no lo parecen.
- Duplicas las peticiones. Dos equipos pidiendo posados, dos veces «miraos otra vez», el doble de tiempo robado a la fiesta.
- Nadie se hace cargo de lo que falla. Si falta un momento, cada uno da por hecho que lo tenía el otro.
Qué cambia con un solo equipo
- Un solo criterio. Las fotos y la película salen con el mismo color y desde el mismo punto de vista.
- Se reparten el sitio sin hablarlo. Cuando llevas años rodando con la misma persona, sabes dónde se pone sin mirarla.
- Una sola interlocución. Un horario, una llamada, una entrega.
- Los posados se hacen una vez. Y el resto del día no se monta: se sigue.
Cuándo tiene sentido contratarlos por separado
No siempre compensa juntarlos, y conviene decirlo:
- Cuando ya tienes a alguien que te encanta. Si hay un fotógrafo cuyo trabajo te enamora y no hace vídeo, no lo sueltes por juntar proveedores. La afinidad con quien te va a fotografiar pesa más que la coherencia técnica.
- Cuando cada pieza va a mundos distintos. Si la película es para un festival y las fotos para un álbum, buscar dos especialistas puede tener sentido.
- Cuando el equipo «que hace las dos cosas» es una sola persona. Ahí no hay dos coberturas: hay una persona alternando cámara y réflex, y te pierdes la mitad de cada una. Pregunta siempre cuántas personas van.
Las tres preguntas que despejan la duda
- ¿Cuántas personas venís? «Foto y vídeo» con una sola persona no es lo mismo que con dos.
- ¿Habéis trabajado juntos antes? Dos autónomos que se juntan para esta boda no son un equipo.
- ¿Quién etalona las dos piezas? Si son dos manos distintas, el color no va a coincidir.
Cómo lo hacemos nosotros
Vamos dos a cada boda, fotógrafo y videógrafo, el mismo día y con el mismo criterio de color. Os lleváis entre 400 y 500 fotos elegidas una a una, una película de 12 a 15 minutos y un tráiler de unos tres.
Trabajamos en Mallorca, en Madrid y su anillo, y en Ibiza. Si queréis saber si tenemos vuestra fecha, escribidnos: os damos el presupuesto cerrado en 24 horas, por escrito y sin reuniones previas obligatorias.
